El pescador extendió sus redes, pero como no encontró peces en ellas, decidió hacerse cazador. El cazador salió con sus perros, pero como no encontró ninguna perdiz en el campo, decidió hacerse campesino. El campesino salió a recolectar sus huertas, pero como no encontró ningún fruto en los árboles se sintió desorientado. Paseó hasta la playa buscando alguna alternativa a sus desdichas. Al sentir la espuma de las olas en sus pies decidió hacerse pez. Entonces, tomó impulso, se lanzó a las aguas y nadó sin descanso en busca de su presa. Hasta que de pronto sintió el desgarro de un anzuelo en su garganta que le arrastraba a la superficie.