Los batracios
Los malos pensamientos siempre han tenido esa viscosa textura de las ranas. Tal vez por eso los cuentos infantiles tienden a convertir a príncipes y princesas en babosos batracios. Eso sí, ignoro si la transmutación es producto de ocultas lubricaciones en las mentes infantiles o de la repulsiva visión de la aristocracia.