29.11.07

La pasajera

La alegría es pasajera. Se lo habían advertido de pequeño, miles de veces, pero nunca perdió la esperanza de encontrarla. De hecho no hizo otra cosa durante buena parte de su vida. Invirtió años y años en buscarla entre todos los pasajes posibles: en aviones y barcos, en taxis y autobuses. Al final desistió tras intuir que la alegría debía de ser una extraña pasajera que siempre pierde el último tren. Aquel día, por primera vez en su vida, se rio.